lunes, 29 de julio de 2024

Los atributos de Cristo y el porqué de que quitarlos sea una barbaridad artística, patrimonial y religiosa

 A día de hoy, por desgracia, es más frecuente toparse con cristos sin coronas de espinas, potencias... con túnicas lisas o en colores inadecuados. Hoy voy a explicar porque modificar estos factores es una barbaridad.


Antes de comenzar me gustaría explicar de donde me baso para esta información y porque creo que se cometen estos errores:
 - Me baso en el Breviario Romano, libro de la Iglesia que nos dice el significado de todos los símbolos y en las opiniones de reputados historiadores.
  - Se cometen estos errores por la ignorancia de estos motivos. El a mí me... a mí no me... no valen. Lo importante son los dos mil de iconografía y representación de Jesús.

En primer lugar, la más obvia: la ausencia de corona de espinas. Éste es un instrumento de la pasión (arma christi) que le pusieron a Jesús en la cabeza como burla antes de su condena, y esto lo sabemos por su mención en los evangelios: Mc. 15, 17; Mt. 27, 29, y; Jn. 19, 2-5. Por tanto y se si quiere que lo se está representando concuerde con lo pasó, la corona de espinas debe estar presente en aquellos cristos en los que la acción que representa se da después de la coronación de espinas. Es decir en todos los crucificados, nazarenos y una parte de los misterios (La Misión, Jesús Despojado, La Paz, el Cristo de la Humildad y Paciencia -la Cena-, La Estrella, Las Aguas, El Cerro, San Benito, San Esteban, La Lanzada, Las Siete Palabras, La Exaltación, La Quinta Angustia, El Valle, La Macarena, La Esperanza de Triana, La Carretería, Montserrat y el misterio de las Cinco Llagas -La Trinidad-). Nota: se han exceptuado los misterios antes de la coronación de espinas y posteriores al descendimiento. 

Hasta aquí los motivos religiosos y representativos, ahora los artístico-patrimoniales. Según las leyes fundamentales de Conservación y Restauración las imágenes de alto interés artístico -la mayoría de Cristos- han de conservarse tal como eran en un inicio o como nos han llegado. Por fortuna, se conservan todas las coronas de espinas de los Cristos que a día de hoy no la llevan. Eso lo muestra el que de vez en cuando le ponen la corona de espinas. Además los maestros de nuestra escultura son naturalistas y realistas por lo que no sólo ponen la corona de espinas sino también las heridas que genera. Las imágenes que actualmente no tienen corona de espinas sí tienen heridas e hilos de sangre en la frente, inexplicables sin ésta.

Por último, las imágenes se empobrecen en su simbología. Lo ilustraré con un ejemplo: el Santísimo Cristo de la Expiración, de la Hdad. del Cachorro. Muchas veces se ha dicho de él que mira arriba, para en sus últimos momentos hablar con Dios. Pero, ¿si Cristo es Dios -y para un cristiano lo es- por qué Jesús le pediría ayuda al padre, si es él mismo -recordemos, Dios es padre, hijo y espíritu santo a la vez-? En efecto pedirle ayuda a sí mismo es algo innecesario. Lo cierto es que el cachorro mira arriba y lo que ve -si la imagen estuviera como debería estar- es la espina de su corona. Éstas espinas simbolizan el pecado de la humanidad y Dios lo último que ve y siente antes de morir es el pecado de la humanidad. Así sí se comprende bien el Cachorro. Y así con muchas imágenes.

En resumen, quitarle la corona de espinas a una obra artística sólo porque a algunas personas (ignorantes en éste tema) quieran es una barbaridad.

En segundo lugar, las potencias. Simbolizan el poder de Jesús, que es triple: omnisciencia, omnipotencia y omnipresencia. Por tanto quitarlas es negar la divinidad de Cristo, lo que es una herejía llamada arrianismo, condenada por la Iglesia. Además nos ayuda a reconocer quién es el importante. Pensemos es un niño pequeño o un extranjero, si ve el paso y Jesucristo va como debe ir lo va a reconocer el como importante, porque destaca sobre los demás. Si no, puede desconocer quién es Jesús. También aplica el valor artístico y simbólico de la imagen, que se ve enriquecido con las potencias.

En tercer lugar, las túnicas bordadas. Éstas aumentan notablemente la simbología de la imagen. Por ejemplo, los nazarenos llevan normalmente túnicas bordadas con cardos, lo que simboliza que éste carga con nuestros pecados. Sin embargo los cautivos, comúnmente, llevan túnicas con cuernos de la abundancia o acantos abiertos: la felicidad en la vida eterna que nos trae Jesucristo. Sustituirlas por el gusto de algunas personas o por el infantilismo de que parece que va andando me parece una barbaridad.

Otro factor a tener en cuenta es la ofrenda. A Cristo hay que darle lo mejor. Y lo mejor que tenemos entre túnicas bordadas y lisas son las bordadas. También, las túnicas se pagan con el dinero de los hermanos, por lo tanto y para que su esfuerzo económico, en ocasiones grandísimo, tenga sentido las imágenes han de portar las túnicas bordadas.

Por último son grandísimas obras de arte, de valor incalculable. A todas luces no tiene sentido guardarlas en un cajón por un trapo. Voy a poner un ejemplo: el Señor de Sevilla, Ntro. Padre Jesús del Gran Poder tiene obras maestras del bordado sevillano que no suele portar, y la sustituye por una lisa porque dicen que parece que va andando. El Gran Poder parece que va andando porque lleva en la túnica bolas y planchas, que favorecen el movimiento. Pero esto no es más importante que dos mil años de iconografía cristiana. Ni otro motivo: el Gran Poder no debe parecer que va andando porque no lo está haciendo. Esa zancada que tiene no es natural, es un paso larguísimo, no tiene sentido.

Finalmente los colores. Es cada día más frecuente encontrarse con Cristos vestidos de colores inadecuados. Los colores -según el Breviario Romano- tienen un significado. Los litúrgicos, y usados en Semana Santa son:
   - Blanco: máxima alegría y gozo. Reservada para el cuerpo de Cristo, su nacimiento y resurrección.  Así como las fiestas de la virgen y los santos. También el sacramento del bautismo, el orden sacerdotal y el casamiento. Censurado su uso en adviento, cuaresma y semana santa. Tiene excepciones: el rigor histórico: Herodes le puso una túnica blanca de loco y los símbolos universales:  la paz, la pureza...
  - Morado: penitencia, espera y sacrificio. Reservado para la cuaresma, el adviento y el sacramento de la penitencia y las exequias.
  - Rojo: el color del espíritu santo y la sangre de Jesús. Color sacramental reservado para pentecostés, los santos mártires y la confirmación.
  - Verde: el color de las esperanza. Usado en tiempo ordinario.
  - Negro: luto por la muerte de Cristo. En desuso.
  - Dorado: semejante al blanco.
Los colores inapropiados son el blanco, el dorado en tanto que le es semejante y el negro. El blanco y el dorado, máxima alegría y gozo, un cristiano no se puede alegra con júbilo de la muerte y pasión del Señor. Excepciones: asunto histórico, Jesús ante Herodes (La Amargura), y; los símbolos universales, el Cristo de la Paz (Hdad. del Carmen), la pureza (paño de pureza de todos los crucificados) y el Santísimo Sacramento (Primera paso de la Hdad. de la Cena). También los cristos fuera de la pasión: los alegóricos, como el Sagrado Decreto y la Resurrección. Y uno en que el cristiano sí está alegre: la entrada triunfal en Jerusalén (La Borriquita). Y el negro, apropiado para las vírgenes (sufrientes por su hijo), pero no para Cristo. No sufrió por sí mismo.

Por contraparte los apropiados son: el morado, color del penitente condenado a muerte que se sacrifica por nosotros; el rojo, color de la sangre de cristo, y; el verde, propio de ciertas advocaciones.

Alguien dirá las procesiones no son litúrgicas, y lleva la razón, mas lo lógico si estamos celebramos la pasión, muerte y resurrección cumplamos las normas de la Iglesia.

Por último, hay gente que dirá que, por ejemplo, el Gran Poder con túnica lisa es lo tradicional. Eso es una tontería. Hasta hace no tanto las mujeres no podían ser nazarenas o hasta el siglo XX no se hacían cambios con los pasos.

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